26 mayo 2006

Alma-Tadema in the heart (Tema: sennnnsuaaalidaaaad)

Si mi amigo y ex alumno aventajado Vigi me permite que imite la forma de hacer su blog, les voy a presentar este cuadro del pintor holandés y luego nacionalizado británico Alma-Tadema (Sir, of course).



Tengo la colección casi completa en el ordenador. Me costó varios días de investigación y navegación, hace ya unos años, después de ver un cuadro (reproducción) que mi hermana compró en una tienda de decoración, lograr mi pinacoteca particular alma-tademiana, pero mereció la pena. (Ahora estoy redescubriendo a Juan de Lorena, aviso y aconsejo, ¡Qué Puerto de Ostia!)

Volviendo a Alma-Tadema, qué decir de los mármoles, del agua, de los peces, de los tejidos, de los peinados, de toda la reproducción de una vida que ya pasó. Le gusta reproducir el pasado grecolatino en sus cuadros, pero contempándolos a mí me recuerdan más bien aquellas fiestas de disfraces que la alta burguesía británica organizaba para entretenerse (¡joder qué época, quién la pillara!).


Experiencia personal (que a mí siempre me gusta ilustrar las cosas con mis vivencias reales): una vez estuve en el hotel Sol Los Fenicios, en La Herradura (Granada). Cuatro estrellas sobrevaloradas, carísimo para las prestaciones, pero algo decadente (lo digo como elogio). Pues bien, al subir a la terraza, donde tiene la piscina, aquellas paredes blanqueadas en un recinto al descubierto flanqueado de falsos minaretes con un mar azul al fondo de un tono indescriptible... me recordaron a mi Alma-Tadema de mi alma, y le dediqué un artículo (11 de junio de 2002) en el Diario CÓRDOBA, que como no se puede encontrar online porque entonces no existía en internet el periódico, pues lo reproduzco a continuación y mato dos pájaros de un tiro:

Volver a Alma-Tadema

Aquella reproducción de un cuadro de Alma-Tadema cayó bajo mis ojos hace ya algunos años. Desde entonces he sufrido una especie de fiebre adictiva por la búsqueda de otras obras de este autor, y hoy creo poseer una buena muestra de la inmensa producción de aquel holandés del siglo XIX que, admirador y amante de la sociedad británica en tiempos del imperio victoriano, no paró hasta convertirse en un sir con todos los honores y todo merecimiento, llegando incluso a cambiar su nombre de pila Laurens por Lawrence.
Una vez más, gracias a internet, puedo complacerme en ver y volver a ver, una y otra vez, esas imágenes pastel de tema mediterráneo y mitológico que recrean la Grecia clásica, el Egipto de los Ptolomeos, la Roma antigua. Hace unos años creí, incluso, que el espíritu del pintor me poseía por unos instantes en la piscina de la terraza del hotel Los Fenicios, en la costa nazarí de La Herradura, allí donde el blanco de la cal amaba el azul claro del cielo y el más oscuro del mar, con la sola falta de los mármoles inigualables de los cuadros de Sir Lawrence.
Esas mujeres ataviadas con gasas y túnicas orientalizantes, siempre mirando al Mediterráneo, siempre jugueteando y riendo, bañándose, escuchando y recitando poemas, gozándose de la vida y el sol, de la música y los placeres, esas mujeres son el alma de la cultura mediterránea que nadie como los británicos supieron saborear y ensalzar.
Aun siendo difícil la elección, de entre todos los cuadros prefiero Silver favourites, quizás por ser el primero que conocí, con el que quedé hechizado en sus azules profundos, en sus blancos oxidados de mármoles gastados, en la transparencia del pequeño acuario; pero también At Aphrodite’s cradle, Ask me no more, y por supuesto A coin of vantage, Expectations, God speed!, Pleading, The finding of Moses, y The kiss.
En este principio de verano, la contemplación de estas imágenes traen sosiego, otra visión de nuestro mundo del sur ya tan olvidada, y, sobre todo, un paréntesis en la lucha.


En fin. He dicho.

2 comentarios:

¿? dijo...

¡¡¡Claro que te lo permito!!!
Además me ha gustado mucho tu elección porque Alma-Tadema no es el típico autor del que se hable en cualquier manual común, a mí también me parece un prodigio técnico, aunque su icnografía no sea del todo singular ya que bebe de tipos como Delacroix, de los Prerrafaelistas, Jan Toorop, etc., dando lugar a una estética que fue muy común en el último cuarto del siglo XIX, tan común que eran estos los pintores dominantes y no los Impresionistas y Postimpresionistas como nos hacen creer los manuales actuales, nada que ver con la realidad, el fenómeno más importante de la pintura decimonónica fue la Pintura de Historia, así que cualquier artista que quisiera vivir y triunfar tenía que pasar por el aro, este hecho ha sido el causante de que los historiadores hayan denostado este tipo de arte que a mí tanto me gusta, en España tenemos muchos y buenos ejemplos pero la jodida remodelación del prado no permite que aún se expongan (Carlos Reyero tiene un libro muy completo sobre este tema.
Volviendo a Sir Alma-Tadema, me quedo con su visión idílica de la antigüedad, y su apasionamiento por las mujeres, pocos las representan con tal belleza. Es curioso pero hace unos meses viendo la película sobre Alejandro Magno, se me vino a la cabeza las obras de este autor y algunas del primer periodo de Gustav Klimt.

Ah y sólo una anotación creo que te refieres a Claudio de Lorena y no a Juan, de Claudio ya hablaré yo en mi blog, fue un tipo sorprendente

Revertiano dijo...

Efectivamente, es Claudio, y así lo tengo clasificado en el ordenador. Se me vino a la cabeza en el momento de escribir el Juan de Lorena, un príncipe francés del siglo XV, de la casa de Anjou me parece.