08 mayo 2006

El opio del fútbol (Tema: que no se rompa la noche)

Reconozco que las noches se hacen muy cuesta arriba sin poder echar mano de aquellos programas de radio que antes te encontrabas al inicio de la madrugada. Actualmente todo es fútbol, los mejores espacios y horquillas radiofónicas del principio de la noche se dedican al fútbol. El fútbol, esa cosa que lo inunda todo sin piedad.




Lo malo del fútbol no es el fútbol en sí. Yo mismo, de vez en cuando, me junto con algunos amigos frente al televisor y mientras ellos ven el partido yo acabo de repasar el periódico; cuando se me acaban las páginas miro la pantalla clavando la mirada en un punto fijo, verde, y se me olvida qué es lo que estoy viendo. Ellos lo saben y yo lo sé, y nos reímos al comentarlo. Son amigos al fin y al cabo.

Pero lo que me parece insoportable de verdad es la prensa futbolera.


En primer lugar, los comentarios de los que retransmiten el partido, con sus frases hechas y vacías de contenido, parca de preposiciones, con sus sobreentendidos que sólo entienden una mayoría (no yo), su estridente volumen de voz y tono agudo y chillón para mantener el interés frente a la pantalla. Menos mal que a veces vemos el partido en retransmisión de Al-Yazeera, al menos así no me entero de lo que dicen y sus comentarios suelen ser más tranquilos (aunque el careto de los comentaristas, cuando salen en los descansos, es para verlo, dos morancones empaquetados en trajes occidentales que les van a estallar por las costuras, con unos bigotes y unos peinados de cuando aquí en los años 40 por lo menos).

En segundo lugar, la prensa escrita deportiva y los comentarios televisivos en los telediarios del "día siguiente". O sea, no bastaba haberlo visto en directo, hay que desmenuzar hasta sus más ínfimas partículas ... la nada. Porque digo yo que cuando el partido acaba, acabó, y se podrá comentar lo bonito que fue aquella jugada o lo pésimamente mal que lo hace Raúl, por ejemplo, pero no, no se limitan a eso. Asistimos a auténticas disertaciones más propias de cátedra universitaria que de lo que realmente son: periodistas que comentan un espectáculo (en principio fue juego, luego deporte y ahora sólo espectáculo).

Estos periodistas deportivos "pontifican" sobre esto y aquello, sentando cátedra, digo, comentando con la verdad absoluta sobre la ... nada, sobre algo que a la postre es totalmente intrascendente.

Confieso que hace muchos años, en periodos depresivos por encontrarme lejos de casa, viviendo solo y casi aislado, lo único que me alegraba el ánimo era la radio nocturna y sus espacios futbolísticos. Pensaba que aquello no podía ser cierto, que tal cúmulo verborreico de majaderías una detrás de otra sin solución de continuidad no podía ser algo de verdad sino más bien una tomadura de pelo en un mundo tan brutal. Y como me hacía gracia, pues la depresión se me iba, ironizaba sobre el asunto y me quedaba dormido como un bendito.




¡Cómo echo de menos aquellas emisiones nocturnas dedicadas al teatro radiofónico! ¡O a la lectura poética, aunque fuese en breves minutos! Era entonces Radio Nacional de España un bálsamo para el intelecto. Ya todo aquello pasó ... hace tanto.

En fin, hoy es lunes, al menos creo que no hay partido, pero el martes sí lo habrá, y el miércoles (los miércoles siempre hay retransmisiones futbolísticas, sean de campeonatos nacionales como europeos), los jueves, quizás, y los sábados y domingos todo el día, por lo que es mejor parmanecer desenchufados.

¿Qué puede hacer una minoría como yo qe no se adapta a este embrutecimiento absurdo y sin sentido? Recuerdo, jajajaja, cuando llegó la democracia y esperábamos que la libertad y la inteligencia iban a entrar en los medios de comunicación. Pues no, fue cuando las retransmisiones deportivas (aquellas que los progres tildaban de "opio del pueblo" acusando a Franco de utilizarlas para adormecer a las masas) se multiplicaron hasta el infinito, cargándose espacios de debate y reflexión como La Clave

(otra vez los socialistas empuñaron el hacha liberticida)

y dando lugar a los "coloquios" actuales llenos de marujas, putas, maricones en pleno ejercicio de ello (ya he publicado muchas veces el respeto que prostitutas y homosexuales me merecen, pero estos que van a la tele a ejercer de tales como en un circo de feria sólo deben acarrear desprecio), gente que vende sus polvos en público, su vida privada y la de los demás incluso después de muertos... es insufrible.




Siempre nos quedará un libro, internet y algunas cadenas temáticas vía satélite como el canal Historia... aunque también se les ve mucho el plumero de la manipulación en bastantes temas. Ya lo comentaré otro día.

He dicho, ¡bufff!

5 comentarios:

¿? dijo...

Es verdad, aunque soy muy futbolero, tienes toda la razón.

Revertiano dijo...

Agradezco tu solidaridad, pero espero que no sea como la del fumador hacia el no fumador jajaja.

Anónimo dijo...

En eso, creo tiene razón, no lo tome a mal, pocas veces posee la absoluta

Berlin dijo...

Alberto, no seas malo, yo, que no soy muy futbolero, he prometido bañarme en la plaza de la rana si el Barcelona gana la Copa de Europa. Al fin y a la postre somos lo que nos dejan ser (que es bien poco). Por cierto, ¿te animas a verlo juntos en el Instituto? Te prometo algún libro.

Revertiano dijo...

No me perdería ese baño por nada del mundo. Estaré allí con mi cámara.