

El Cerco de Peñarroya-Pueblonuevo (Córdoba, España) es una vastísima extensión de más de 600.000 metros cuadrados. En tal recinto, de 1890 a 1970 aproximadamente, se desarrolló una potente actividad industrial que abarcaba numerosos ámbitos de acción: fundición de plomo, producción de refractarios, industria química de ácido sulfúrico, hornos de cok, producción eléctrica, fabricación de yute, minería (contaba con dos pozos de interior), y un largo etc. Diariamente se calcula que entraban allí más de 6.000 obreros a trabajar. La compañía que lo explotaba era la poderosísima multinacional franco-española Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya (SMMP).
En los años setenta, cuando la SMMP abandonó sus actividades en la zona, el terreno fue vendido a una empresa que fue destruyendo y derribando sistemáticamente sus construcciones industriales para aprovechar los elementos constructivos: el hierro y otros metales fundamentalmente.
Actualmente, el viejo Cerco industrial, aun en ruinas, conserva un encanto que ninguna persona dotada de cierta sensibilidad y un ánima romántica sería capaz de no apreciar. Promuevo desde este espacio un ¡Aprovechamiento inteligente para el Cerco y la restauración de lo que todavía pueda ser restaurado con vistas a su aprovechamiento posterior!

3 comentarios:
No podría estar más de acuerdo contigo, un compañero mío que realiza la tesina sobre arqueología industrial en la provincia de Córdoba no tiene duda de que este es el mejor ejemplo de la provincia.
¿Pero hasta cuando seguirá en manos privadas? Mientras eso sea así, ¿es imposible acometer cualquier acción en el mismo?
soy Matias y ya leeras mi opinión sobre este tema, de amor odio, sobre el cerco, pero desde aquí me uno a tí y apoyo la formación de cualquier "mesa" o "plataforma" pro revitalización y aprovechamiento de esa mitad de peñarroya-pueblonuevo, aunque reconozco que creo que todo nuestro entusiasmo, en este nuestro pueblo (me gusta mas que decir ciudad)es un combate perdido.
Yo no creo que nuestro pueblo de más de sí para mesas o plataformas. Habrá que esperar a que cambie el curso político para intentar hacer algo.
Aquí los pocos dedos de frente de los barandas sólo dan para patrocinar combates de mentirijillas en un espacio que es único en Andalucía sin preocuparse en cómo meterle mano al asunto. Y mientras, se cae, se cae y se sigue cayendo toda esa belleza. Ya se han dejado ir el Casino y el Cine Jesús Romero,... oye, y ni se les mueve un músculo. ¡Es de espanto!
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