A veces uno se levanta de buen humor y piensa dedicarse a la crítica constructiva, que los tontos se creen que es aquella que se limita a aportar ideas en un tono suave, cuando en realidad es igual que la crítica destructiva, ya que esta también aporta ideas aunque con un lenguaje que molesta más y le hace ver al contrario lo torpe que es por no habérsele ocurrido antes la misma idea.
Pues bueno, mi crítica constructiva de hoy vuelve a referirse a El Cerco industrial de la SMMP en Peñarroya-Pueblonuevo (Córdoba, Spain) y su posible aprovechamiento actual en pro de la cultura.
Allá por el verano de 2000 ó 2001 se me ocurrió escribir un pequeño guión para ser representado al aire libre en un entorno sugerente. Este no podía ser otro que las ruinas de El Cerco, ya que cuando no se disponen de ruinas griegas o romanas, buenas son (a veces mejores) las ruinas de un complejo industrial tan fantástico como este.
Convencí a un par de parejas de amigos y a mi propia pareja y allá que nos fuimos una noche calurosa de luna llena. Las chicas serían las actrices, y lo hicieron de maravilla. Siguiendo mis instrucciones se proveyeron de sábanas blancas que, a modo de túnicas, les conferían un aspecto de actrices clásicas. Por iluminación, los faros de nuestros tres coches, enfocados convenientemente a un decorado que escogí previamente con cuidado y que no es otro que la parte de atrás de la antigua factoría de desplatación y de los laboratorios que les fueron añadidos posteriormente, que se encuentra casi enfrente de la Fundición de Plomo. Y permitidme que haga un inciso para defender que a la Fundición se la llame así, "la Fundición", y no como la "fundi" que últimamente se está generalizando, término que no sólo me parece muy cursi, sino que es absoluta e inaguantablemente pijo. En todo caso, yo la bauticé en tiempos como "la catedral de la industria", o, más abreviadamente, "la catedral" a causa de esa galería de arcos que la enmarcan por su lado principal. El apelativo tuvo cierto éxito y así la he oído nombrar después. Perdón por el incisio. Continuemos.
En efecto, el entorno no podía ser mejor. La ruina en la que actualmente se encuentra ha hecho de ese lugar un espacio vacío rodeado por ventanas que se recortan sobre el cielo, casi ojivales, parecidas a las de una vieja catedral abandonada. El escenario, una especie de farallón elevado y bordeado por una escalera que ya no va a ninguna parte. En más de una ocasión le hice ver a las autoridades locales de entonces y a cuantos visitantes nativos y foráneos se lo enseñé (con poder ejecutivo y sin él), que este sitio, una vez limpio de escombros y apuntaladas las estructuras más frágiles (siempre respetando el aspecto que actualmente presenta), sería un escenario perfecto para acondicionarlo como auditorio al aire libre, pues hasta posee un amplio espacio para patio de butacas. Naturalmente, nadie hizo caso.
Pero creo que lo mejor es verlo. Me he permitido hacer un pequeño montaje, que me ha dado mucho trabajo a pesar de su brevedad, compuesto por dos videos de pésima calidad, como corresponde a los medios caseros con los que han sido realizados, aunque valen para ilustrar lo dicho:
El primero (rodado en fecha posterior al segundo, en 2004) nos muestra en primer lugar la parte delantera del edificio en cuestión, al que luego vamos rodeando hasta que entramos en lo que yo llamo, en mi locura consentida, el "auditorio al aire libre". Es este:
Música de fondo: "Watermark", de Enya.
El segundo, ya de noche, nos representa la breve escenificación que bien podría parecer el bosquejo de una pieza teatral de corte clasicista. Y es este:
Música de fondo: el aria "Casta Diva" de la ópera Norma, de Vincenzo Bellini.
¿Qué tal? ¿Es posible o no es posible imaginar un poquito soluciones culturales para estas magníficas ruinas en el marco de este maravilloso lugar? Quizás no es una idea perfecta, ni redonda, y seguro que habrá otras muchas mejores y mejor estructuradas, pero sólo quería abrir una puerta para que entre todos comencemos a mirar El Cerco de otro modo y que seamos capaces de defenderlo con uñas y dientes, a la vez que exijamos la recuperación (que no significa reconstrucción sino la adecuación de aquello que aún nos pueda servir) de los edificios y espacios que no estén irremisiblemente perdidos. Creo que queda demostrado que con un poquito de trabajo y un mínimo coste se pueden hacer cosas..., algo.
¡Ah! Y vamos a dejarnos de cuentos de contaminaciones, que bastante daño le ha hecho ya al Cerco y a Peñarroya-Pueblonuevo esa estúpida arma política.
30 mayo 2006
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3 comentarios:
Otra idea Alberto en relación a ese magnífico lugar: montar una exposición ¡en Córdoba!, que es un lugar con más repercusión mediática, de fotografías del Cerco. Nuestro común amigo Armando tiene una serie sencillamente impresionante. Sólo habría que vencer su natural modestia y genial malafollá.
En PhotoEspaña hay una serie dedicada a la fotografía industrial que no le llega a la altura del zapato a las de Armando, y otros, hechas en el Cerco.
Sería cuestión de tramitar con Diputación, CajaSur... para la exposición en el edificio que hay dedicado a ello entre las Tendillas y la Judería
Un abrazo
Tomo nota. No sé si será fácil convencerlo.
Nice colors. Keep up the good work. thnx!
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