19 junio 2006

De cómo las gallinas no deben dejar entrar (jamás) a la zorra en el gallinero (Tema: tontos del haba)

Una vez más se demuestra lo que ocurre cuando las gallinas dejan entrar, aunque sea vestida de pollito amarillito, a la zorra en el gallinero. Porque así pasa lo que pasa.

El diario francés Libération (Libé para los amigos), aquel que crearan un par de chicos rebeldes del mayo francés parisino hace treinta años, Jean-Paul Sartre (¿les suena?) y Serge July, está pasando por una de sus peores crisis a causa de la dimisión forzada del que hasta ahora era su director, uno de los co-fundadores citados, Serge July.

¿Y por qué ha dimitido este buen progre? Pues nada más y nada menos por exigencias del socio capitalista más significado de la empresa, el financiero Édouard de Rothschild, que entró en la misma en 2005 (prisa se ha dado en hundir el invento). Y, claro, uno se pregunta varias cosas:

¿Cómo es que un ricachón noble y banquero él, y presumiblemente de derechas, se interesa por un medio de comunicación "revolucionario" que hacía aguas económicamente? Está claro, el franco, o el euro, es el euro, y algunas posibilidades le vería; aunque, oficialmente, Rothschild delcaró que era a causa "de son influence sur la société". Aunque su decisión dejó sorprendidos a muchos (perdón, pero ahora no tengo tiempo para traducir, quizás en otro momento):

Le Point (09.12.2004) : « “On est tous un peu étonnés par sa démarche, confie un banquier qui le connaît bien. Vingt millions d’euros, c’est beaucoup d’argent, même pour un Rothschild.” “Et en même temps, poursuit ce banquier, ce n’est pas beaucoup pour mettre la main sur une affaire connue.” De celles qui vous projettent en pleine lumière. Libé, c’est une institution du “microcosme”, un journal qui a plus d’influence que son tirage. »

Mais Edouard de Rothschild affirme au Figaro économie vouloir « respecter l’identité du journal » : « Je m’engage fermement et personnellement sur trois points : préserver l’indépendance de la rédaction, [...] Et, à ce titre, sachez que je considère les droits de la SCPL comme inaliénables et qu’ils seront garantis. »Un peu plus loin, le journaliste du Figaro insiste : « Libération sera-t-il à l’abri des pressions économiques et politiques ? » et Edouard de Rothschild confirme : « Oui, sans équivoque. Je crois avoir été assez clair sur la question de l’indépendance du journal. »
Rapidement, c’est Serge July lui-même qui expose sur une pleine page de son propre journal (Libération, 03.12.004), tout le bien qu’il pense des propositions du financier : « Il a accepté de limiter, quoi qu’il advienne, ses droits de vote à 40 %. [...] Le pacte d’actionnaires [...] donne à la SCPL des droits de veto sur l’ensemble des grandes décisions relatives à l’entreprise. [...] J’ajoute que la société des personnels dispose d’un droit de veto en ce qui concerne le président et le directeur général et que la société des rédacteurs possède le même droit en ce qui concerne la nomination du directeur de la rédaction. [...] Edouard de Rothschild entend donner à Libération du temps et des moyens de développement en respectant son indépendance, d’une certaine manière en la sanctuarisant. C’est une chance pour l’ensemble des équipes de Libération et pour nos publications ».


¿Y cómo es que los de dentro de la casa, sindicatos incluidos, permiten dicha intrusión? Pues más claro todavía, si están con el agua al cuello, bienvenido sea el capitalista. Ya no hay memoria para recordar aquello que decían los chicos que levantaban los adoquines de las calles de París: "El mundo no será feliz hasta que el último capitalista sea ahorcado con las tripas del último burócrata".

Como curiosidad, algunos datos. Los otros accionistas de Libé son: Pathé (vaya sorpresa, ¿eh Libertariano?), Participation et Communication, ¡¡El Mundo!!, Suez Net Invest, La Libre Belqique, y Le Nouvel Observateur. ¡Mogollón de firmas de la derechona introducidos subrepticiamente en el diario progre por excelencia!

Las zorras de la derechona, todas de la mano, metidas en el gallinero progre. ¡Kikirikí!

1 comentario:

Anónimo dijo...

Los extremos se tocan, no lo olvides.