08 agosto 2006

Un momento con Blancanieves (Tema: es mucho más de lo que parece)

Entre las clásicas producciones de dibujos animados de Walt Disney, me refiero a las antiguas, no me atrevería a señalar cuál es mi preferida. Todas ellas contienen una calidad estética muy difícil de superar, y ni siquiera las magníficas películas actuales de Pixar Animations (que por cierto ha sido adquirida recientemente por Disney) con todo su despliegue de efectos por ordenador son capaces de superar el encanto y el buen hacer de aquellos viejos productos animados: la Cenicienta, Blancanieves, etc.

Como es verano y se impone de vez en cuando un poquito de relax y de darle gusto a los sentidos, propongo que miréis el video siguiente, pero observadlo con detenemiento y juicio crítico, incluso con delectación en el acto consciente que estáis realizando; y... volved por un instante a la niñez. Apreciad la calidad del dibujo, de esas enredaderas que se enroscan en las paredes y de aquellas flores que parecen reales; deteneos en las palomas y sus movimientos casi naturales; sorprendeos con el reflejo del agua en las escalinatas y en la profundidad del pozo; asombraos con la ejecución perfecta de las ondas producidas por el goteo que cae desde el brocal; y finalmente recorred la textura de las piedras; gozad del colorido de los ropajes.

Incluso la ñoñita canción de amor tiene su puntito, así como el jugueteo inocente de Blancanieves ocultándose del príncipe. El rompimiento, durante unos breves instantes, de tanta felicidad con la fugaz aparición en el ventanal de la madrastra, que nos agrede con un colorido fuerte a base de rojos y negros cuando hasta ahora toda la escena se resolvía entre tonos pastel muy naturales, es magnífico.

Y, sobre todo, fijaos en la inocencia y la felicidad de una vida rural en el interior de un palacio real sin Corte en pleno campo, al lado de un bosque, que más que palacio parece un cortijo como el del rey Maximiliano de Baviera (el padre de Sissy). Y este comentario no lo pongo del todo al azar, sino que bien sabido es el gusto de Walt Disney por la estética bávara de palacios y personajes. Sin ir más lejos, la mayoría de los castillos que aparecen en sus películas de cuentos infantiles están inspirados en los castillos-palacios que mandó construir el rey Luis II El Loco de Baviera en el siglo XIX.

Como curiosidad, si no tenéis oportunidad de ir a Baviera y queréis recrearos con la contemplación de un palacio real construido en un estilo parecido imbuido de magia y fantasía, acercaos por la ciudad de Sintra, muy cerca de Lisboa, donde en lo alto de una montaña se levanta el Palacio Nacional da Pena (que significa De La Peña), que mandó construir precisamente el rey portugués Fernando II en 1840 imprimiéndole todo el carácter romántico y sensible del alma portuguesa.

En fin. Como veis, los cuentos infantiles, sobre todo los adaptados a imágenes por la mano de Walt Disney, están repletos de detalles gozosos que sólo están esperando a que los descubramos valiéndonos de un poquito de ganas de documentarnos.

Que disfrutéis.


No hay comentarios: