El espectáculo musical tuvo sensibilidad, buen hacer por parte de los artistas (Luis Medina tiene una voz maravillosa y sus letras son magníficas) y la mejor compañía. Aunque el Centro Polivalente no se llenó ni siquiera a la mitad, sí que registró una aceptable entrada para lo que suele ser habitual en estos casos en esta decadente ciudad. Digamos que el público estaba compuesto de unas cuarenta personas aproximadamente.

Fue otra ocasión para reencontrarse con los amigos Mª del Mar y Stephan, amigos personales de los artistas, así como de conocer a otros que ellos nos presentaron.
Hay que felicitar de nuevo al concejal de Cultura, José Catalá, por su dedicación a la hora de organizar el acto, en el que se dejó su propia sangre, literalmente. Y es que cuando se trabaja a deshoras y con verdadera afición el riesgo siempre está presente. Afortunadamente el foco que le cayó encima tuvo menos consecuencias de las que pudo llegar a tener. Menos mal.


A nivel personal, rescaté del pasado algunos gestos que me fueron muy apreciados antaño. Sorprendí a Mª del Mar sonriendo, encogiéndose de hombros y recogiéndose el pelo con idénticos gestos que veinte años atrás, cuando ella tenía 18. Felicito por ello doblemente a Stephan, su marido, que ha sabido elegir tan bien. Y porque tiene una gran mujer.

2 comentarios:
muchas, muchísimas gracias por tu apoyo y comentarios.
espero que tengamos ocasión de volver a coincidir
un fuerte abrazo,
luis medina
Para nada tienes que agradecerlo, para los que te escuchamos fue un maravilloso placer compartir tu remanso de poesía y vitalidad. Lástima no haberme podido quedar a saludarte al final, pero María del Mar te habrá explicado.
Un abrazo y hasta siempre.
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