27 marzo 2007

¡Ay, la Ciencia!

El prestigioso historiador de la Ciencia José Manuel Sánchez Ron dice una cosa espeluznante en la entrevista que le publicó ayer el diario Córdoba. Este científico da por hecho que en el futuro se intervendrá en la evolución de la especie humana, que no valen argumentos contra la manipulación genética para evitar dolencias y que se "construirán" hombres (imagino que también mujeres) más fuertes, altos, etc. El único pero que Sánchez Ron le ve a este vértigo es que la ciencia sirviera para aumentar las desigualdades sociales.
Más tarde afirma que la ciencia no es un nuevo Dios, y que lo que vale es lo que decidan las sociedades democráticas.
El parrafito del buen señor, desde mi punto de vista, está lleno de contradicciones, afirmaciones apriorísticas y verdades sectarias. Si lo que él propugna se lleva a cabo tal y como dice, la ciencia sí que será el nuevo Dios, y no sólo no se evitarán las desigualdades sociales sino que se crearán diferentes tipos humanos para las diferentes tareas a las que serán destinados (¿habrá que volver a citar a Aldous Huxley ?)
En cuanto a eso de que lo que vale es lo que decidan las sociedades democráticas, es confundir la velocidad con el tocino. La democracia es una forma de gobernarse en libertad y tolerancia en el marco de un Estado de Derecho, no una patente para que los gobiernos --por el sólo hecho de haber sido votados-- pudieran autorizar impunemente cambios en los genes de la Humanidad.
¡Claro que siempre valdrían argumentos en contra, incluyendo los morales, contra el disponer sin control de nuestra especie! Esta es patrimonio de todos y cada uno de nosotros.

"Ay, la ciencia", por Alberto Díaz ( Diario Córdoba - 27/03/2007 )

3 comentarios:

Libertariano dijo...

Hola Revertiano,

mira que suelo estar de acuerdo contigo, pero en este caso discrepo. Lo que dice SR:

"En un mundo globalizado se terminará interviniendo en la propia evolución de la especie. Si tenemos los elementos para eliminar el dolor o males a la descendencia, no valen argumentos religiosos. Se termina construyendo hombres más fuertes, altos... Lo único que intentaría es que la ciencia no sirva para aumentar las desigualdades sociales. La ciencia no es un nuevo Dios. Lo que vale es lo que decidan las sociedades democráticas."

Es difícilmente objetable. De hecho, llevamos siglos interviniendo en la evolución de nuestras especie... y de otras. Al menos desde el neolítico. Al fin y al cabo, los perros, los toros, las vacas... son "productos humanos"

Lo que cambia ahora es que producción de especies se ha hecho más científica, es decir, más tecnológica y precisa. Lo que antes sólo se hacía con la educación, hoy ya, y más en el futuro, se hará con la genética.

Del mismo modo que los padres quieren que sus hijos seleccionan al mejor colegio para que sus hijos sean más inteligentes, cultos... y seleccionan la mejor comida para que sean más altos, guapos y fuertes, así se seleccionarán los genes que los hagan más resistentes a las enfermedades, les incrementen las capacidades, y les eliminen taras.

En un mundo de seres mejor diseñados, la creatividad se disparará, las diferencias propios de seres con una individualidad más rica se harán más interesantes, etc.

El único problema es que es posible que se creen desigualdades genéticas que, en última instancia, podrían provocar diferencias en la especie. Y ahí es donde habrá que discutir democráticamente sobre los medios para proveer las herramientas científicas y tecnológicas...

Comienza la discusión :-)

Revertiano dijo...

Desde luego es otra visión también aceptable. Quizás ocurra que nos da vértigo que la evolución se haga ahora tan rápidamente mediante manipulación directa. La otra que dices, la de la educación, etc., parecía más asumible o más natural, por ser más lenta o yo qué sé (a lo mejor la culpa la tiene Huxley que nos metió el miedo en el cuerpo).
En lo que no puedo estar de acuerdo es en tu último párrafo. Repito que para mí la democracia es sólo un sistema político, no una patente de corso para hacer y deshacer. Creo que en pocas ocasiones debería ser obligatorio la democracia de mano alzada a la suiza, como en esta. Porque, como digo en el artículo, todos y cada uno de nosotros somos depositarios de las características de nuestra especie. Nadie, ni una mayoría absoluta siquiera, estaría autorizada -desde mi punto de vista- a decidir en esta cuestión.

Libertariano dijo...

Respecto al control democrático me refiero simplemente a que haya unas leyes que regulen exactamente las prácticas eugenésicas. Es decir, que haya cierto control como cualquier práctica médica. Si no, del mismo modo que hay tráfico de órganos, habría tráfico de genes, con el peligro que ello conlleva.

Como señalas, las advertencias de Huxley eran muy pertinentes porque el proceso puede degenerar en manos de los "especuladores tecnológicos" y los iluminados científicos, que se permitan jugar con las esperanzas legítimas de muchos padres a "mejorar" a sus hijos.

En este sentido, y muy relacionado con los peligros que planteas, has visto "Gattaca"? Peliculón, muy apropiado para tratar en el instituto los vlaores éticos y políticos sobre la manipulación genética.

Saludos, Revertiano