"Estoy sentado en una terraza, leyendo junto al viejo puerto del castillo del Huevo, en Nápoles. Y me digo que los libros sirven, entre otras cosas, para amueblar paisajes. Llegas a tal o cual sitio, aunque nunca antes hayas estado allí, y las páginas leídas permiten ver cosas que otros, menos afortunados o previsores, no son capaces de advertir. Un islote despoblado y rocoso del Mediterráneo, por ejemplo, es sólo un pedrusco seco cuando quien lo contempla desconoce las peripecias de Ulises y sus compañeros. Sin Lampedusa y su Gatopardo, Palermo no sería más que una calurosa e incómoda ciudad siciliana. Quien viaja a México ignorando los textos de Bernal Díaz del Castillo o de Juan Rulfo, no sabe lo mucho que se pierde. Y no es lo mismo pasear por Oviedo, o por Buenos Aires, con o sin La regenta, Roberto Arlt y Borges en el currículum...
...la vía del Cerriglio, situada en otro lugar de la ciudad, no sería hoy más que una calle fea y desangelada; pero allí estuvo la famosa hostería del Chorrillo, frecuentada por la más ruda soldadesca del virreinato: pícaros, buscavidas, valentones y otras joyas de la chanfaina hispana. Visitarla con el eco de Alonso de Contreras, Miguel de Castro, Jerónimo de Pasamonte o Diego Duque de Estrada en la memoria, subir esquivando inmundicias por la estrecha –y muy sucia– calle de los escalones de la Piazzeta, permite detenerse, cerrar los ojos, escuchar y advertir cuanto late todavía en sus viejos rincones; vislumbrar las sombras entrañables que se mueven alrededor, hablándote al oído de lo que Nápoles fue, de lo que tú mismo fuiste, y de lo que somos. Entonces compadeces a quienes son incapaces de amueblar el mundo con libros.
PATENTE DE CORSO
La hostería del Chorrillo
ARTURO PÉREZ-REVERTE XLSemanal 1 de julio de 2007
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1 comentario:
De acuerdo. Propongo que imitando lo que se hace con las casas en las que nacieron , vivieron o incluso murieron personajes importantes para la historia se coloquen algún tipo de advertencia que llame la atención sobre quién o qué paso por el paisaje cercano. Así podría leer en la ribera del Guadalete "aqui lucharon y dieron sus vidas cientos de hombres en una famosa batalla". Nada mal quedaría que donde hoy existe un polígono industrial se leyera "en este mismo lugar no hace mucho tiempo se sacaba carbón de la mina El Antolín"
Todo ello también serviría para cumplir uno de los sueños del hombre: viajar en el tiempo.
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