05 febrero 2008

Aborto: romper la cadena de la vida

Se vuelve a hablar del aborto y de la ley que lo regula o va a regular. Pocas líneas no es bastante para despachar el asunto con fundamento, pero sí para incitar a la reflexión. Hay quienes aceptan la ciencia a pies juntillas y establecen plazos, puntos de partida y de llegada. De partida porque creen tener claro cuándo comienza la vida y, sobre todo, cuándo comienza un ser humano. De llegada, porque no dudan a la hora de aceptar que la muerte provocada del feto es admisible hasta tal o cual semana de gestación. El propio Santo Tomás distinguía entre alma vegetativa, sensitiva e intelectual (siguiendo a Aristóteles ) y no consideraba humanos a los embriones en las primeras semanas. Por mi parte, las afirmaciones de los científicos las he puesto siempre en cuarentena, hoy dicen blanco y dentro de cincuenta años resulta que era naranja. En cuanto a los filósofos, cristianos o no, sus opiniones tienen igual valor que cualquier otra reflexión bienintencionada. Admitiendo de entrada el aborto en casos de peligro mortal para madre o hijo o en extremos como la violación, y siempre que se efectúe lo antes posible, yo creo que todo esto debe ser extremadamente excepcional y estar muy vigilado. Me pregunto que si las mujeres suelen hablar al respecto de manera natural, por qué los hombres suelen callar. Hace falta su voz. Debería prevalecer siempre el sentido común, el instinto natural, aquel que nos infunde la sensación inexplicable de sentirse humano, raza humana, hijo de humanos y padre de humanos. Y quien así se sienta difícilmente admite que se pueda romper esa mágica cadena.
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La cadena ( Diario Córdoba - 05/02/2008 )

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Tienes mucha razón. A los únicos que he escuchado hablar es a algunos sacerdotes y a algunos políticos que dicen "el sacerdote x tiene razón" "el sacerdote x no tiene razón". Hace falta más diálogo por sobre todo, al comenzar a leer tu post pensé que tu postura era un no rotundo, me alegro de haber continuado la lectura. Me encantaría que algunas mujeres tomaran conciencia de su condición de matrices y se cuidaran como es debido. La postura Opus Dei para mí ya está obsoleta, no hay nada mejor que disfrutar del buen sexo antes, durante y después del matrimonio, y cuantas más veces, mejor... tomando las debidas precauciones, planificando una familia a futuro, incluyendo a nuestros hijos en nuestro plan de vida, no que lleguen de improviso, ya que en la mayoría de los casos sólo vienen a sufrir cuando no han sido deseados por la pareja.
Lamentablemente, falta compromiso por parte de todos, ya que información hay y suficiente. Hay abulia, hay negligencia. No todos los niños no deseados son dados en adopción, y sufren muchísimo durante toda la vida. Ese mismo chico cuyos padres no lo esperaban, probablemente volverá a repetir la historia. Eso es lo que hay que parar. No darle vida al aborto, darle vida a la conciencia.

Saludos!

Anónimo dijo...

Comentarios como el tuyo enriquecen artículos como éste. Estupenda tu reflexión. Muchas gracias.

José Ignacio Montoto dijo...

A ver, cuénteme querido Revertiano.

Libertariano dijo...

Hola Alberto, no encontré tu artículo semanal en el Córdoba. ¿?

Saludos