14 marzo 2008

Fetos con 7 meses, respirando ya, han sido abortados y enviados a la trituradora industrial

Permitidme que os lleve de la mano al horror, al escalofrío y la desesperanza de prácticas inhumanas y nazis. Se han dado hoy por hoy en algunas clínicas de Barcelona.

Un tal Doctor Morín ha realizado miles de abortos incluso a fetos con 7 meses que, según testigos, respiraban al sacarlos (al nacer, diría yo, pues es lo que los niños merecen que se diga).

El asesino de niños utilizaba a mujeres de la limpieza como ayudantes en la clínica. El aborto se practicaba incluso a niñas embarazadas de 13 años.

(Leer la noticia completa del horror)

Yo, ¿qué queréis que os diga? Me encuentro horrorizado, absolutamente horrorizado. Todo el que sepa lo que es tener un niño en su casa puede saber el inexplicable misterio del cariño que se establece hacia él y el impulso de protegerlo y encaminarlo en esta vida.

Con los años me he hizo haciendo antiabortista. En mi juventud veía bien los casos que la ley comprende. Hoy, aun entendiendo que en caso de peligro mortal para la madre y en demostrada malformación del feto, podría ser amisible el aborto (y siempre en fases muy tempranas), no puedo comprender ni admitir lo que se está haciendo en la mayoría de las clínicas: abortos sin más condiciones a cualquiera que lo solicite, independientemente de los casos anteriormente citados y en cualquier momento de la gestación. Para mí es horroroso, no encuentro mejor calificativo.

Y esto no tiene nada que ver con convencimientos religiosos o morales, sino únicamente por sentirse miembro de una familia como es la Humanidad, un eslabón en una misteriosa cadena que nos va llevando a seguir uniendo eslabones con cariño.

No hace mcho he hablado del tema con médicos que saben del tema, y me decían también horrorizados que aún no conocemos bien lo que puede sentir (a su manera) un embrión incluso en los primeros momentos de gestación, pero que sí parece demostrarse que cuando la madre piensa en abortar, los fetos lo acusan, se dan cuenta, y no es extraño que eso sea así ya que el instinto de superivivencia es uno de los más fuertes que poseemos, si no el mayor.

Y lo que más me horroriza es que el llamado progresismo sea el adalid de las abortistas (en todos los casos), o que las abortistas se consideren progresistas por el derecho a disponer del propio cuerpo, etc. Para mí un feto no es el propio cuerpo de una mujer, no es como su hígado o su corazón, es algo diferente y nuevo que no le pertenece y que sólo por mandato de la ley natural la madre tiene la obligación de acogerlo, gestarlo y darlo al mundo. A partir de ahí, es esa sociedad progresista y con inquietudes sociales la que debiera poner los medios para favorecer la adopción y garantizar que esa vida no se malogre.
Abrazo a mi hija, la veo reír, jugar, llorar. Veo cómo se calma cuando la abrazo, y pienso en esas pequeñas vidas que fueron abortadas y algunas asesinadas incluso cuando ya respiraban para ser entregadas a una trituradora industrial pues se le niega hasta el derecho a una cajita blanca y a un entierro. ¡Qué horror!

La prensa de hoy trae más detalles. En la clínica del doctor Morín se utilizaban picadoras industriales de carne para deshacerse de los cuerpos. Máquinas en cuyas instrucciones se puede leer "para su uso en mataderos y pescaderías..., etc."

Que detenga esta barbarie quien tenga que detenerla.

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