12 mayo 2008

Dolor y escasez de asistencia a actos culturales

Las bien organizadas y cualitativamente importantes sesiones musicales del I Festival Internacional de Primavera "Músicas del Mundo" que se celebran en Peñarroya-Pueblonuevo están tendiendo una acogida escasísima entre la población, por no decir casi nula. Intentaremos analizar este hecho.

Partamos de la base de que el trabajo realizado por los organizadores ha sido correcto, el que se espera. Por experiencia sé que la organización de cualquier evento en el que participan muchas personas que proceden de diferentes lugares da quebraderos de cabeza hasta el último segundo. Por ello es de agradecer el esfuerzo realizado por el concejal de Cultura, José Ignacio Expósito.

Por otro lado está el asunto de la publicidad. Muchos achacan a una deficiente campaña publicitaria el que estas cosas pasen, que poca gente se entere y que luego haya poca asistencia a los conciertos. Yo no estoy de acuerdo. Esa visión puede ser correcta en otros lugares, pero actividades ha habido a las que se le ha dado una difusión extensísima a través de los medios de comunicación, mediante cartelería, mediante el correo... y el resultado es casi el mismo.

Lo que suele funcionar bastante bien es la insistencia en persona, la llamada telefónica reiterada días antes y casi hasta el mismo momento del inicio del concierto. La táctica la utilizó muy bien el anterior concejal José Catalá con cierto éxito (en estas cosas nunca se logra un éxito completo), que unió a su condición de gran e incansable trabajador (me recuerda a Aurora Alcalá, en Belmez) la inteligencia y el tesón necesarios para conseguir formar un grupo "elitista" que acudía a todos los actos programados.

Quizá el cambio político que conllevó el cambio de personas tras las últimas elecciones locales ha pillado por sorpresa a Expósito, quien por osdtentar el cargo de primer teniente de alcalde ha debido atender otros asuntos urgentes y graves sobre todo al inicio de la legislatura (huelga de basuras, etc.), de lo que se resintió en un princpio las actividades culturales que ya venían rodadas. Cabe recordar el fracaso del Simposium del hierro, lo que fue una lástima porque la idea es muy buena y merecería ser recuperada.

Por eso creo que cuando ciertas dificultades políticas o de gestión se lo impidan, el concejal de Cultura debería pedir ayuda. Algunos, y él lo sabe, que no compartimos ideario político o que somos rivales declarados ideológicamente, no tendríamos ningún reparo en colaborar en todo lo que se refiera a la Cultura, sólo haría falta una llamada y lo haríamos de mil amores por nuestro pueblo. Ahí queda la mano.

Volviendo a la asistencia a los actos, hay que decir que en tiempos de la concejala Ana María Hernando, cuando yo actuaba como asesor de cultura y relaciones internacionales, y no de asesor político como los malpensados siempre dijeron (hubiera sido muy curioso que un liberal asesorara a un equipo de IU y que estos se dejaran asesorar por él, ¿no?) pusimos una pica en Flandes y conseguimos formar un grupo de ¡casi 30 personas! que asistían regularmente a los actos literarios, y es que raro era el mes que no había uno de categoría. Al menos ese campo, el literario, lo dejamos resuelto. Aunque el sucesor, José Catalá, que no apostó demasiado por este ámbito (sí por otros y muy bien) lo dejó languidecer un poco y se fue perdiendo la costumbre de la asistencia.

Ahí puede estar el quiz de la cuestión. Porque no es bueno realizar unas grandes jornadas o un magnífico festival de manera puntual una vez y luego el rest del año no acordarse de ello. la cantera es la cantera y hay que incentivarla desde abajo y con muuuuchísima regularidad.

Porque, no lo olvidemos, todo esto que estoy explicando es así puesto que estamos hablando de una ciudad auténticamente desculturizada. Las asociaciones llamadas culturales existentes realizan una gran labor pero limitan su actuación a ámbitos muy determinados, tremendamente populares, eso sí, lo que hace que sus actividades sean las que más atraen a la población: conciertos de Navidad, de Flamenco, rocieros, teatro, carnavales, etc.; pero aquello que se podría llamar (injustamente) "gran cultura" queda absolutamente huérfana de interés y asistencia: música clásica, presentación de autores y libros, exposiciones pictográficas de cualquier tipo, jornadas de poesía visual, etc.

La solución a todo esto no es sólo una, pueden ser varias las medidas a tomar. Algunas quedan ya dichas: mejorar la publicidad y la publicidad por correo, machacar a los medios de comunicación antes, durante y después de celebrarse los eventos, inserción de notas y avisos en los periódicos y en las secciones de "Agenda para hoy", y facilitarle siempre a esos medios el trabajo casi hecho: elaboradas notas con secuenciación, currículos, etc. Todo esto funcionó bastante bien en la legislatura de Ana maría Hernando y de José Catalá, y se está debilitando en esta, pero aún estamos a tiempo, estamos en el deber de ejercer este tipo de crítica responsable que estoy yo aquí plasmando, constructiva, analizando los porqués de la situación e intentando dar soluciones.

La Cultura, aunque algunos no lo crean, es el pan en el que se sostiene gran parte de los bocadillos sociales, puesto que promover la sensibilidad, la inteligencia, el hacer pensar y apreciar de otro modo y otras cosas incide clarísimamente en el germen de curiosidad que todo humano lleva dentro y que tenemos el deber de saber excitar y atraer.

Una sociedad más culta, más preparada, será más libre, más sensible y progresará mejor. En la Cultura todos debemos estar implicados, todos los que podamos aportar algo, dejando de lado ideologías y rencillas políticas que pueden estar muy bien en otros momentos y en otros campos de juego, pero no en el de la Cultura. Alguno me dirá, con razón, que la Cultura es también un arma política para la manipulación interesada de los pueblos. Estoy de acuerdo, pero ocurre en grandes ciudades, o en proyectos de gran alcance. La cultura en los pueblos no se resiente de esa visión. Los responsables de Cultura en un pueblo organizan conciertos, presentaciones de autores y de libros, espectáculos infantiles, etc., y hay que apoyarles en todo, empezando por nuestra presencia siempre que se pueda: concejales del partido y de otros partidos, profesores y personas relacionadas con la educación y la cultura (estos no tendran jamás excusa para no asistir a los actos culturales, sea lo que sea que enseñen), personas a las que se le reconoce cierta preparación, etc. Sólo con los clectivos citados ya estaríamos formando un amplio colectivo de no menos 100 personas, ¿dónde están? Ahí está el campo de trabajo del concejal, el campo de trabajo para concienciarlos, animarlos, ilusionarlos... y comprometerlos. No hay otra forma.

Y ahora, algunos consejos de cara al futuro:
-Dejarse aconsejar y pedir consejo y ayuda sin timidez ni rencor. Quienes aman la Cultura están siempre abiertos y preparados a trabajar, y duro.
-Programar actividades a cuentagotas, no de golpe, para que vayan calando poco a poco y vayan creando una costumbre (costumbre de fines de semana: música; costumbre de jueves: literatura; costumbres estacionales: encuentros de poesía visual, simposium del hierro, etc.
-Desplazarse a hablar en persona con los responsables de las secciones de Cultura de los principales periódicos, emisoras y cadenas de televisión provinciales para convencerles de verdad, comprometerles en el seguimiento que deben de hacer de nuestras actividades, siempre que éstas merezcan la pena por su alcance y la altura de los participantes. Y luego, teléfono, mucho teléfono.
-Agradecer las críticas (incluso las malas) con una sonrisa en los labios. Es la manera de que se mantenga el espíritu colaborador y no se autoexcluya nadie. Aprender, siempre aprender de las opiniones ajenas.
-Pedir colaboración activa con franqueza, sin dobleces, con la mano tendida, una mano que siempre será recogida.

Todas estas acciones deberían, al menos en una legislatura, ser capaces de conseguir establecer un poso básico de ilusión e interés por la Cultura que llamamos "no popular" (a la popular poca falta le hace que la ayuden) sino diferente.

En este último mes he hablado de Poesía Visual y he organizado unas jornadas sobre la Guerra de la Independencia en Belmez. Los responsables se dejaron aconsejar, hubo coordinación en el trabajo, jamás se puso reparos a cualquier idea, la publicidad ha funcionado perfectamente, se ha machacado a los medios de comunicación antes, durante y después (esto es fundamental), el componente ideológico de los organizadores en ningún momento salió a la luz, al contrario siempre hubo guiños de complicidad amable. Todo ello ha originado que los actos aludidos salieran de matrícula de honor y que la participación de los asistentes fuera más que importante.

Espero haber ayudado en la solución de la cuestión con estos comentarios. Sé que otros, como yo, estamos dispuestos a echar una mano.

Aun así momentos habrá en que sea difícil cumplir. Yo mismo me he visto limitado por varias comuniones a la hora de poder asisistir a algunos conciertos, o por la celebración de mis propias jornadas en Belmez. No obstante sí estuve en el de los japoneses y anoche con los italianos (llevé a mi niña, a pesar de la hora, para que vaya motivándose). Espero asistir a todas siempre que no me surja otro compromiso, porque el placer está asegurado en esos conciertos, y uno es hombre de placeres sencillos como los que da la Cultura.

El error (se me olvidaba) es echar la bronca a la gente por no participar. Eso no funciona. Repito, el trabajo es nuestro, hay que usar inteligentemente la programación de actos, la regularidad, las llamadas personales insistentes, los cauces publicitarios ya nombrados, todo eso. Pero nunca la riña porque eso es totalmente contraproducente. El ejemplo se demuestra andando, la sonrisa siempre, que no decaiga ante las críticas. Con el convencimiento de que lo que uno está haciendo es lo mejor y quien no quiera beneficiarse, peor para él, se lo está perdiendo. Dejar caer esta visión de las cosas también excita la curiosidad y ahí ganamos otros posible espectador.

Bien, saludos y buena suerte a todos los que alguna vez tengan el placer (y el dolor) de organizar algo.

3 comentarios:

Picalcan dijo...

Suscribo todo lo dicho en referencia al Festival Internacional "Musicas del mundo". Una vez concluido habrá que sacar conclusiones. Llevamos tan sólo 5 conciertos, aún falta 11. Esperemos a ver que pasa. De momento, animar a todo el que le guste la música, a todo el que sea sensible, a todo aquél que no le guste la música y quiera apreciar algo nuevo y a quién quiera que en su pueblo o en su comarca haya espectáculos de calidad a que asistan al menos a uno de los conciertos. Hay donde elegir y nadie se va a arrepentir. Por cierto algo que creo no hemo dicho, tal vez por creer que se supone, la entrada es libre. LOS CONCIERTOS SON GRATIS. y eso no significa que no tengan valor

Éboli dijo...

Y yo también me uno a la reflexión. Aquí en Villaviciosa, tenemos el jueves lo de poesía visual, y estamos con el boca a boca, con cartas, con carteles, con el venga vamos. Pero también se te ha olvidado algo, querido Revertiano, también están los boicoteadores de actos culturales según quien los organice. En Villaviciosa ha tenido lugar la feria del libro, y ohhhhhh! los culturetas (y digo la expresión con todas las letras) de la anterior legislatura ya no lo son, y ya no les importa los actos culturales cuando antes se les llenaba la boca, ahora acuden otros nuevos, que antes ni asomaban porque lo veían tonterías, entre medias, un grupillo que siempre va, este quien esté, lo organice quien lo organice. A ver si hay suerte el jueves.

Diógenes dijo...

igualico, igualico
que en este festivalico.