02 julio 2006

La higuera (Tema: escenas de verano)


La higuera es la metáfora del campo mediterráneo. La higuera es el húmedo símil de la huerta en el verano y su alma retorcida rebusca en los espacios el último chirrido de los muertos cangilones de la noria. La higuera se entiende bien con las albercas de agua verde y estancada donde las ranas croan su calor y su espanto mimético de nenúfares con lengua.

A la higuera le han puesto por compañeros unos místicos cipreses que ya empiezan a elevar al cielo poco a poco su plegaria, creo que la sonrisa verde y agujereada de las higueras se acompasa bien con estos dedos índices eternos de villa romana; y los perales, a su vera, envidian un poco la higueril majestuosidad de esta faraona de los sicomoros.

Una joven piscina refleja sus azules no muy lejos de la alberca abandonada. Los gatos descienden la única escalera que hunde sus pasos con desidia en el agua fresca como los mármoles increíbles de los cuadros de Alma-Tadema. La piscina cumple su misión alternativa de espejo y esponja, pero nada como la vieja alberca y sus ovas estancadas para recordar algo de Kavafis al borde de sus pretiles desconchados mientras el rumor del agua se escapa de sus oxidados albañales.

Han pasado unos pájaros, quizás las nietas de las tórtolas que de chico espié escondido a la sombra de aquella otra higuera en la Fuenlabrá de El Hoyo. Se me hace necesaria ahora la compañía mi padre o de Alejandro López Andrada con quien repetir sus nombres guturales en la canícula contemplando las ondas en el agua.

La higuera se ha movido, lo juro. Está observando desde arriba las tomateras y los pimientos en su mata. Las voces secas de los olivos y de las grandes encinas que reposan su viejo peso sobre una sola pierna de madera, un poco más allá, junto a la casa, emiten gota a gota un bostezo de siesta mientras que los rododendros se enseñorean de la sombra y extienden la aristocracia de sus tallos a un lado del umbral.

La higuera ha vuelto a sonreír con su aroma de pecado solitario.

1 comentario:

Revertiano dijo...

Porque seguro tú también tienes en tu subconsciente vivencias parecidas.