En relación a mi post sobre Inglaterra, he recibido un comentario que me anima a profundizar aún más en los tópicos que tenemos sobre los países del mundo y sus habitantes.
En principio, diré que, según conozco, no tengo prejuicios de ningún tipo (graves) sobre los ciudadanos de este planeta en función del lugar en el que han nacido, pero, tratando a algunos, sí que me he formado algunas ideas propias (puede que erróneas, puede que acertadas a veces).
Por ejemplo, de los franceses diré que los encuentro más parecidos a los españoles de lo que creemos. Son criticones con sus gobiernos (son capaces de hacer rodar cabezas en un momento dado, cosa que aquí no), y los quitan y los ponen según vayan las cosas; mientras que aquí el que nace con el carnet del PSOE, el de la derecha o el de cualquier otro entre ceja y ceja lo lleva ya de por vida, demostrando muy poco espíritu crítico. Los franceses se saben fuertes como país y saben que forman parte de un territorio común y muy pocos se plantean los regionalismos, que, como aquí, suelen responder a demagogias de políticos. Son sus gobiernos los que nos hacen tener, en general, una idea antipática de los franceses, ya que los gobernantes suelen ser prepotentes y despreciativos con el mundo: intentan todo el día suplantar a los Estados Unidos, desprecian a los habitantes del sur, aspiran a ser la primera potencia mundial. Esto, que no nos gusta en ellos, debería ser copiado en parte por los dirigentes españoles, que están siempre acomplejados por el resto del mundo, renuncian a su propia fuerza, propugnan un pacifismo infantil e inoperante usando la demagogia, y les da vergüenza tener el país que tienen, por eso siempre andan ocupados, en vez de en resolver problemas, en crear conflictos regionales y separatistas. Por lo demás, los franceses, excepto en los horarios, son de gustos muy parecidos a nosotros. Eso sí, tienen quizás el mejor sistema educativo de Europa (nosotros el mejor sistema sanitario del mundo, ¿eh?).
Los ingleses y sus primos los norteamericanos, sencillamente me encantan. Hay que verlos en su salsa y observar que son muy muy muy cálidos, amables, muy inocentes, muy alegres y, sobre todo, muy apegados a lo suyo, a su país y sus costumbres. Por desgracia, los hooligans en el caso de los ingleses, y las películas en el de los norteamericanos, dan mala idea de ellos como pueblo o como país, lo que es un error. Ambos son los verdaderamente defensores de las democracias occidentales, mientras que el resto de Europa se resigna a llevarse bien con los extremistas para que no les hagan pupa. Si otra vez vinieran problemas mundiales, que no quepa duda de que los anglosajones serían los primeros en empezar la defensa, mientras que los continentales nos entretendríamos en enrevesadas negociaciones estériles que no llevarían a ninguna parte. Al final, los franceses serían los que se llevarían la mejor tajada, no en vano tienen la mejor Diplomacia del mundo. Al igual que en el caso de los franceses, la mala imagen que podamos tener de ingleses y norteamericanos es culpa de gobiernos en exceso militaristas e intervencionistas en el planeta, pero ¿quién no lo fue en el pasado cuando tuvo la suficiente fuerza?. En cuanto a la gente, son un amor.
Los alemanes no me caen bien, y nunca he sabido por qué. Se visten fatal, comen peor y beben cerveza a raudales, que es la bebida que más aborrezco. Será por eso. Estos sí que son creídos y orgullosos como pueblo, y así como en pequeñas poblaciones francesas, inglesas o norteamericanas la gente es encantadora, en los pueblecitos alemanes miran muy mal al extranjero, sobre todo si es del sur. Todo esto es curioso, porque los alemanes, al contrario que los anteriores, suelen tener gobernantes que caen bien porque van de pacifistas y de grandes negociadores.
Los italianos son caso aparte. Creo que les caemos mejor a ellos que ellos a nosotros, como ocurre con los portugueses, lo cual no quiere decir en ningún momento que nos caigan mal. Simplemente, que pasamos de ellos. Sabemos que los italianos tienen un magnífico país, bello hasta el infinito, cargado de arte, y su gente chilla y actúa de forma muy parecida a la nuestra. ¿Qué nos admiran más? Los horarios y la forma de divertirnos de los españoles, pero eso parece que es algo generalizado en el mundo. En cuanto a los gobiernos italianos, creo que si el pueblo nos cae bien es en parte porque sabemos que tienen que soportar a esa caterva de corruptos indecentes que tienen de líderes (aunque aquí va siendo ya algo parecido).
Dr los portugueses sólo diré dos palabras: los amo. Como pueblo y como país, son únicos. Comen bien, tienen buen trato, un país precioso que afortunadamente conozco de arriba abajo, y aunque desconfían mucho de nosotros, nos tratan de lujo. Un beso para ellos.
No sigo al este de Europa porque no conozco demasiado el paño, aunque tengo buenas vibraciones para con los escandinavos, los belgas y los holandeses, no así para con austriacos, suizos, checos, polacos y todos los demás. Además, los rusos me parecen unos bestias poco civilizados y demasiado condescendientes con las dictaduras que durante toda la historia han tenido que soportar.
Otros de mis grandes amores son los hispanoamericanos. La dulzura sincera de los caribeños (he conocido varios) y centroamericanos. La personalidad apabullante de los mejicanos, que tienen un gran país con enormes posibilidades y que creo que, cuando se libren de la corrupción, ocuparán el papel que ahora ocupa España como referente del mundo hispano (si es que existe España entonces por culpa de los mangantes de nuestros impresentables "líderes). Tengo un afecto muy especial por los chilenos, que me parecen serios y extremadamente inteligentes, aunque la fama se la lleven los argentinos, que no son sino una mezcolanza de italianos y españoles principalmente. Los argentinos son, sobre todo, sorprendentes: extremadamente cultos y listos, son capaces de dar lo mejor pero también lo peor como país.
Brasil, pues eso, Brasil. Demasiada injusticia con los indios, demasiados desastres ecológicos. No sé qué pensar en realidad, pero me inquietan porque no sé si están sabiendo administrar los recursos naturales más grandiosos del planeta.
Los africanos, buena gente, inteligentes, trabajadores cuando se les da la oportunidad de vivir en el mundo libre, pero son la cenicienta del mundo. Nadie les hace caso y la injusticia y el racismo está haciendo estragos incluso entre ellos mismos, unos con otros.
Mundo árabe. Creo que como individuos son inmejorables, abiertos, cálidos, hospitalarios hasta el extremo, amables y sensibles (tengo numerosísimos ejemplos), con una de las culturas mundiales más atractivas y hermosas. Ahora bien, una vez más, cuestiones ajenas a ellos como la política o el terrorismo islamista desvirtúan la visión que tenemos de ellos. Los gobiernos y los sistemas políticos de todo el mundo árabe son abominables.
Asiáticos en general. Decía Borges que los extraterrestres no sólo es que existan, es que están entre nosotros y se llaman japoneses. Creo que algo de eso hay. Admiro a todas las civilizaciones asiáticas, sé que en nada tienen que ver japoneses con chinos o coreanos (quiero pararme un momento a recordar al lector que esto es un apresuradísimo post lleno de tópicos con la intención de ver si los lectores están de acuerdo o no), pero los veo demasiado crueles en su cotidianeidad, poco sensibles con el medio ambiente y a pesar de sus potencialidades no consiguen construir sociedades justas.
Faltan los aborígenes de todos los lugares del planeta, los ciudadanos de pequeñas civilizaciones "sui generis", pero de momento me paro. Si el tema da para más, podremos volver sobre él.
Y repito, sé que esto puede estar lleno de tópicos, pero no estoy seguro de que todos los compartamos y eso es lo que se trata de ver.
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2 comentarios:
Revertiano, lo de los alemanes me ha herido en el alma. Exijo una rectificación inmediata, jijijiji. Ahora en serio, lo que dices de los alemanes del sur, voy a defenderlos, es mi segunda patria (si aún me queda la primera). Como te decía, los alemanes del sur, no es que odien a los extranjeros, odian a todo lo que no huela a alemán del sur. Por contra, he de decirte, que son gente amable, acogedora, que incluso me hicieron un hueco en su cama (no seas mal pensado -aunque también-) cuando el raso de la noche fría alemana se avecinaba. Y de los del norte, ¡qué decir de los berlineses! y de su ciudad que, junto a la tuya, son a las que más amo del mundo.
Por cierto, tampoco estoy de acuerdo con lo que has dicho de los polacos. Conozco poco y a pocos, pero a los que conozco, oh, a los que conozco, los amo. Por cierto, la mejor amiga de mi hija, polaca, un encanto de niña, de hermano y de madre (al padre y a la hermana no los conozco), un beso para ellos, por enseñar a mi hija a entender un mundo repleto de países, lleno de gentes.
Muy bien, muy bien. Me encanta que vayan apareciendo apreciaciones y propias experiencias, eso ayudará a conocer un poco mejor el mundo, pero de verdad, ya sin tópicos.
Animaría a participar a los que sólo visitan el blog pero jamás escriben (que son legión).
Si recolecto un número apreciable de opiniones las copiaré en un nuevo post para que puedan ser leídas sin necesidad de tener que abrir esta ventanita que pasa más esapercibida.
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